lunes, 3 de junio de 2013

Salinger se escapa de nuevo

Por Marcelo Damiani

       Con ecos de Mark Twain y Scott Fitzgerald, con cuasi epígonos como Thomas Pynchon y Lorrie Moore, hoy en día son pocos los que no reconocen el valor de Salinger. Ese hombre que trató de exorcizar sus demonios a través de la escritura, y en el camino, literalmente, encantó a varias generaciones de lectores. Su secreto para hacerlo, al que muchos sin dudarlo llamarían genio, tal vez esté en su autenticidad, ya que nunca cedió a las presiones externas, y básicamente hizo lo que le dictaba su sensibilidad y su intuición. Quizá ahí resida el carácter entrañable de sus personajes.
       Incluso en su temprano retiro podría vislumbrarse un atisbo de esos genios a los que tanto le gustó retratar. El mundo, sin duda, es una contingencia molesta para ellos, y tranquilamente pueden vivir sin su estupidez infinita. Un verdadero genio, parece haber gritado en silencio durante sus últimos 50 años, todo lo que necesita es un poco soledad para vivir en paz. Esa misma paz que el autor encontraba, paradójicamente, en escribir para sí mismo y no publicar. Ahí están sus libros para los que aún tenemos ganas de escuchar su voz; una voz que parece la de un amigo de la infancia, un amigo de verdad. Tal vez hacernos escuchar esa voz fue su único propósito, y lo consiguió con creces. Un pequeño milagro por el que todos deberíamos estar agradecidos, ya que el resto, como bien intuía el espíritu afín de Hamlet, es puro silencio.

       La nota completa acá.

domingo, 2 de junio de 2013

La vanidad de poseer muchos libros


Por Augusto Monterroso


En la primera página de Moby Dick Ismael observa que cuando Catón se hastió de vivir se suicidó arrojándose sobre su espada, y que cuando a él le sucedía hastiarse, sencillamente tomaba un barco. Yo, en cambio, durante años tomé el camino de las librerías de viejo. Cuando uno empieza a sentir la atracción de esos establecimientos llenos de polvo y penuria espiritual, el placer que proporcionan los libros ha empezado a degenerar en la manía de comprarlos, y ésta a su vez en la vanidad de adquirir algunos raros para asombrar a los amigos o a los simples conocidos.
¿Cómo tiene lugar este proceso? Un día uno está tranquilo leyendo en su casa cuando llega un amigo y le dice: "¡Cuántos libros tienes!". Eso le suena a uno como si el amigo le dijera: "¡Qué inteligente eres!", y el mal está hecho. Lo demás, ya se sabe. Se pone uno a contar los libros por cientos, luego por miles, y a sentirse cada vez más inteligente. Como a medida que pasan los años (a menos que se sea un verdadero infeliz idealista) uno cuenta con más posibilidades económicas, uno ha recorrido más librerías y, naturalmente, uno se ha convertido en escritor, uno posee tal cantidad de libros que ya no sólo eres inteligente: en el fondo eres un genio. Así es la vanidad esta de poseer muchos libros.

sábado, 1 de junio de 2013

viernes, 3 de mayo de 2013

La verdad


       “No estoy necesariamente de acuerdo con todo lo que digo.”


Marshall McLuhan

miércoles, 1 de mayo de 2013

Barbara

Jacques Prévert

Rappelle-toi Barbara
Il pleuvait sans cesse sur Brest ce jour-là
Et tu marchais souriante
Epanouie ravie ruisselante
Sous la pluie
Rappelle-toi Barbara
Il pleuvait sans cesse sur Brest
Et je t'ai croisée rue de Siam
Tu souriais
Et moi je souriais de meme
Rappelle-toi Barbara
Toi que je ne connaissais pas
Toi qui ne me connaissais pas
Rappelle-toi
Rappelle-toi quand même ce jour-là
N'oublie pas
Un homme sous un porche s'abritait
Et il a crié ton nom
Barbara
Et tu as couru vers lui sous la pluie
Ruisselante ravie épanouie
Et tu t'es jetée dans ses bras
Rappelle-toi cela Barbara
Et ne m'en veux pas si je te tutoie
Je dis tu a tous ceux que j'aime
Même si je ne les ai vus qu'une seule fois
Je dis tu a tous ceux qui s'aiment
Même si je ne les connais pas
Rappelle-toi Barbara
N'oublie pas
Cette pluie sage et heureuse
Sur ton visage heureux
Sur cette ville heureuse
Cette pluie sur la mer
Sur l'arsenal
Sur le bateau d'Ouessant
Oh Barbara
Quelle connerie la guerre
Qu'es-tu devenue maintenant
Sous cette pluie de fer
De feu d'acier de sang
Et celui qui te serrait dans ses bras
Amoureusement
Est-il mort disparu ou bien encore vivant
Oh Barbara
Il pleut sans cesse sur Brest
Comme il pleuvait avant
Mais ce n'est plus pareil et tout est abîmé
C'est une pluie de deuil terrible et désolée
Ce n'est même plus l'orage
De fer d'acier de sang
Tout simplement des nuages
Qui crèvent comme des chiens
Des chiens qui disparaissent
Au fil de l'eau sur Brest
Et vont pourrir au loin
Au loin très loin de Brest
Dont il ne reste rien.

lunes, 1 de abril de 2013

El cine y sus fantasmas

Por Jacques Derrida

La experiencia cinematográfica pertenece de cabo a rabo a la espectralidad, que yo relaciono con todo lo que se puede decir del espectro en psicoanálisis –o con la naturaleza misma de la huella. El espectro, ni vivo ni muerto, está en el centro de algunos de mis escritos, y es ello lo que –para mí– hace quizás posible un pensamiento del cine. Por otra parte, los lazos entre espectralidad y cinematografía son el tema de numerosos escritos hoy en día. El cine puede poner en escena la fantasmalidad, casi frontalmente, por cierto, como una tradición del cine fantástico, las películas de vampiros, o de aparecidos, algunas obras de Hitchcock... Hay que distinguir todo esto de la estructura de cabo a rabo espectral de la imagen cinematográfica. Todo espectador, durante una función, se pone en contacto con un trabajo del inconsciente que, por definición, puede ser asimilado al trabajo de la obsesión [hantise] según Freud. Él llama a esto experiencia de lo que es «extrañamente familiar» [unheimlich]. El psicoanálisis, la lectura psicoanalítica, se encuentra a sus anchas en el cine. En primer lugar, psicoanálisis y cinematografía, son en verdad contemporáneos; numerosos fenómenos ligados con la proyección, con el espectáculo, con la percepción de ese espectáculo, poseen equivalentes psicoanalíticos. Walter Benjamin tomó muy pronto conciencia de esto, y aproximó desde un principio a ambos procesos, el análisis cinematográfico y el psicoanalítico. Incluso la visión y la percepción del detalle en una película están en relación directa con el procedimiento psicoanalítico. La ampliación no sólo agranda, el detalle da acceso a otra escena, una escena heterogénea. La percepción cinematográfica no tiene equivalente, sino que es la única que puede hacer comprender por experiencia lo que es una práctica psicoanalítica: Hipnosis, fascinación, identificación, todos estos términos y procedimientos son comunes al cine y al psicoanálisis, y he ahí el signo de un «pensar en conjunto» que me parece primordial. Por otra parte, una función [séance] de cine es apenas un poco más larga que una sesión [séance] de análisis. Uno va a hacerse analizar al cine, dejando aparecer y hablar a todos sus espectros. Se puede, de manera económica (en relación con una sesión de análisis), dejar volver los espectros en la pantalla.

domingo, 3 de marzo de 2013

Veglia

                                             Giuseppe Ungaretti
Un'intera nottata
buttato vicino
a un compagno
massacrato
con la sua bocca
digrignata
volta al plenilunio
con la congestione
delle sue mani
penetrata
nel mio silenzio
ho scritto
lettere piene d'amore
 
Non sono mai stato
tanto
attaccato alla vita


Una versión en castellano acá.

viernes, 1 de marzo de 2013

Afinidades electivas

Por Marcelo Damiani


Papeles de trabajo (2012) de Juan José Saer recuerda a La preparación de la novela (2005) de Roland Barthes. Curiosamente, o no, ambos autores fueron contemporáneos, y sin conocerse, estaban escribiendo estos (no) libros en la misma época, siendo casi vecinos, en un sentido que excede totalmente lo bio-geográfico.
Quien algún día se tome el trabajo de cotejarlos encontrará muchas afinidades, y nada nos impide imaginar que Saer y Barthes se hayan cruzado más de una vez por las callecitas o los cafés de París, sin verse, cada uno sumido en su mundo, que de alguna forma, ahora, también es el nuestro.

       La nota completa acá.

domingo, 3 de febrero de 2013

"Brazil" de Terry Gilliam

Por Reynaldo Gómez


       La historia de Brazil es bastante simple aunque a primera vista parezca complicada. Sam Lowry, como muchos personajes de Onetti, es una suerte de Hamlet soñador, y como todo soñador, también un solitario; un soñador solitario que vive escindido entre la persecución literal de la mujer de sus sueños, su trabajo burocrático en un organismo gubernamental, las constantes presiones de su madre para que encarrile su vida y el acoso despiadado al que lo somete una realidad que él no quiere ver, pero que tiene la forma de un estado totalitario, y por lo tanto, represor.

       El texto completo acá.

sábado, 2 de febrero de 2013

Los invasores

Los invasores: Seres extraños de un planeta que se extingue. Destino: La tierra. Propósito: Apoderarse de ella. David Vincent los ha visto. Para él, todo empezó una noche en un camino solitario, cuando buscaba un atajo que nunca encontró. Comenzó con un merendero cerrado y abandonado, con un hombre tan fatigado que no podía seguir en viaje. Comenzó con la llegada de una nave de otra galaxia. Ahora, David Vincent sabe que los invasores han llegado, que se han adaptado al aspecto humano. De alguna forma, debe convencer a un mundo incrédulo que la pesadilla ha comenzado.

viernes, 1 de febrero de 2013

Las delicias de la jaula

Por Marcelo Damiani

     Freud afirma: "Nuestros enfermos histéricos padecen de reminis-cencias. Sus síntomas son restos y símbolos mnemónicos de determinadas experiencias (traumáticas)". Y a continuación agrega: "Una comparación con los símbolos conmemorativos que hallamos en otros ámbitos quizá nos conduzca a una comprensión más profunda de esta simbólica. También son símbolos mnemónicos las estelas y monumentos con que adornamos nuestras grandes ciudades". Más tarde, Jacques Lacan dará a esos monumentos un matiz de hermetismo al hablar, en un pasaje célebre de su "Informe sobre Roma", de los "jeroglíficos de la histeria". La literatura de Libertella participa de esos signos histéricos, donde algo íntimo se proyecta, de modo enigmático, en lo monumental y en lo público (es decir, en lo publicado). Una palabra valija inventada por Hélène Cixous dice esto brevemente: L´hystérature.

       El texto completo acá.

jueves, 3 de enero de 2013

Génesis

Por Alan Moon
 
       Había una vez un cavernícola que no podía dormir. Su esposa había probado todas las argucias del inexistente Kamasutra para convocar el sueño. Sus parientes le habían dado todo tipo de yerbas. Sus conocidos lo habían llenado de consejos extravagantes. Pero nada daba resultado. El hombre lo había probado todo. Sus ojos abiertos habían adquirido una redondez sempiterna y ya no daban la sensación de parpadear. Una madrugada, mientras pensaba seriamente en el suicidio, la caverna donde vivía se movió. Una piedra se desprendió del techo y el cavernícola la atrapó con ambas manos casi sin moverse. Al instante siguiente estaba dormido. Desde esa madrugada, cada vez que quería dormirse todo lo que tenía que hacer era tomar la piedra entre sus manos y mirarla fijamente. El sueño venía solo. Con el tiempo el hombre fue evolucionando y necesitó cada vez de más estímulos. Así, la piedra fue tomando una forma rectangular y dócil y sus asperezas empezaron a tener algún sentido.
        Había nacido la literatura.

miércoles, 2 de enero de 2013

Yo soy un hombre sincero

Por José Martí

Todo es hermoso y constante,
Todo es música y razón,
Y todo, como el diamante,
Antes que luz es carbón.


El poema completo acá.

martes, 1 de enero de 2013

Entrevista en La voz del interior

Por Gustavo Pablos

      "Escribir es una lucha contra el mundo, contra sus imposiciones, contra la lengua, contra los personajes, incluso a veces contra la escritura misma. Pero tampoco hay que ver esto como una suerte de apología del artista torturado. Hay un placer en la escritura que yo trato de buscar todo el tiempo."
 
       La entrevista completa acá.

domingo, 2 de diciembre de 2012

La ley del casco

Por Jerry Seinfeld

Hay muchas cosas que uno puede señalar para demostrar que el ser humano no es inteligente. Pero mi favorita es que necesitamos inventar el casco. Aparentemente, lo que estaba pasando era que estábamos envueltos en un montón de actividades que destruían nuestras cabezas. No obstante, no elegimos dejar de hacer estas actividades, sino inventar algún tipo de dispositivo que nos ayudara a seguir disfrutando de nuestro estilo de vida destructor de cabezas: El casco. E incluso eso no funcionó, porque mucha gente no lo usaba, así que tuvimos que inventar la ley del casco. Lo cual es aún más estúpido, ya que la idea detrás de esta ley es intentar preservar un cerebro cuyo juicio es tan pobre que ni siquiera trata de detener la destrucción de la cabeza en la cual se aloja.

sábado, 1 de diciembre de 2012

The Stars according to King


By Marcelo Damiani

       Kingston, to begin with, was simply King. He ruled, sovereign and omnipotent, over his parents, uncles, grandparents and family friends without any kind of obstacle or opposition. A weary gurgle and a gesture towards the object of his desire was all it took for his every whim to be met. Life, at that time, consisted of identifying the shape of things that swarmed around him, then making the difficult decision as to whether he wanted them now or later. Here, surely, lay the key to understanding his early fascination with the cinema, even though he often complained he had discovered the seventh art rather late. His mother had taken him to the cinema for the first time when he was just 4 months old (111 days to be precise) and this, of course, represented irretrievably lost time.
 
       El texto completo acá.

sábado, 3 de noviembre de 2012

"La jetée" de Chris Marker


       La obra maestra de Chris Marker es, sin duda, La jetée. Su estreno, hace 50 años, le granjeó un reconocimiento internacional que aún no ha mermado. La idea es simple y genial. Hacer una película a partir de fotografías, con una fuerte voz en off que guiara la narración, y una trama paranoica de ciencia ficción. Terry Gilliam, 33 años después, siguiendo la adaptación de David Webb Peoples (uno de los mejores guionistas norteamericanos), la convertiría en inspiración de su propia obra maestra: Twelve Monkeys, con Bruce Willis, Madeleine Stowe y Brad Pitt.
  
       La nota completa acá.

viernes, 2 de noviembre de 2012

Entrevista

Por Julia Milanese 

       -Hablaste de una narrativa histérica que es un virus que se propaga, conforma genealogías literarias y que tiene su germen en Macedonio. ¿Podrías explicarnos un poco más a qué te referís con la histeria? 

       -Es una idea que hace tiempo vengo desarrollando donde la histeria es algo positivo. Históricamente la histeria es una enfermedad femenina. A partir de Freud, y sobre todo de Lacan, aparece una lectura distinta de la histeria. Ahora se la puede ver como una forma de conocimiento. Esto yo lo tomo libremente para la literatura, y la redefino con un doble movimiento. Por una parte, el intento de conquista (del lector, si se quiere, pero también puede ser de un espacio nuevo o ajeno), y por otro lado, cuando ya se ha ganado lo que se buscaba, aparece el rechazo (de eso mismo que se conquistó, sin tomar posesión de ello). En “Tantalia” Macedonio incluso la enuncia como una especie de plan. Tienta y niega. La histeria también tiene algo de lucha contra el poder, pero sin ideología ni fines programáticos; en este sentido, está muy cercana al anarquismo. Todos los prólogos de Museo… serían parte de este juego, sumado al intento de Macedonio de huir de lo establecido, a su resistencia a la escritura, a la publicación, a los finales. Leyéndolo, es evidente que él tenía una gran pasión por comenzar, pero no le pasaba lo mismo con los finales, y ahí también está la histeria. 

       -¿Cómo funcionaría esto en Borges y su seducción constante? 

       -Borges invierte el patrón de su maestro. Macedonio escribe desde el rechazo a la escritura, dejando la seducción en un plano casi extra-literario. Borges trabaja al revés. Pone a la seducción en primer plano, como si todo lo concentrara en ella, y deja el rechazo para la empatía extrema y la novela. En la histeria la seducción es el objetivo principal. El rechazo está fuera de los textos. Entonces el lector puede llegar a no enterarse de este universo casi hostil que rodea las formas breves borgeanas. Por eso acá habría un gesto histérico, casi un micro gesto, sólo detectable por el ojo experto. Es el resabio que queda luego de la gran lección macedoniana. 

       -Hay otro lazo en el que hablás de Lamborghini y Libertella. 

       -Sí, es una línea que tiene que ver con cierta poética de la neovanguardia. Lamborghini juega a construir algo a medio camino entre la histeria y el hermetismo. Pero el que mejor comprende esto es Libertella. Me refiero sobre todo a la relación entre el germen histérico presente en Macedonio y su devenir en gesto histérico en Borges. Libertella va a extremar este recorrido, llevándolo al hermetismo. Y de ahí ya no sé si hay retorno. 

       -Recién decías que Macedonio era incomprensible para el momento, y en otro lugar dijiste que escribía para un lector del porvenir. ¿Sus prólogos irían preparando a un lector que nunca llega? 

       -El prólogo, si vos lo pensás, y esto lo dice Roberto Ferro, promete un presente a futuro. La novela es un presente casi constante, y en ese sentido el prólogo promete ese presente que en realidad se está tramando en el futuro, un futuro que está en otro lugar del texto. Pero también es cierto que en el caso de Macedonio no se podría afirmar que está en otro lugar de su texto, sino que estaría en otro lugar de la literatura. Es casi como si pudiéramos decir que los prólogos de Macedonio prometen o anuncian a Borges. Todo lo que él no puede o no quiere hacer, va a quedar como un legado que Borges de alguna manera retomará. No es casual que escriba tantos prólogos, no es casual que se niegue a escribir una novela...

       -Volviendo a las genealogías de la histeria, ¿quién sería hoy el que seduce y rechaza el “poder”? 

       -Por ahí me equivoco, pero creo que nadie. En realidad hay una especie de mal de época que es la sobre-adaptación. La sobre-adaptación es lo opuesto de la histeria y la resistencia al poder que ella postula. Los sobre-adaptados se mimetizan, se estudian y se copian o se utilizan; a veces, incluso, se comen. Ellos están convencidos que en muchos ámbitos hay que mimetizarse para evitar el rechazo, y tienen un miedo terrible (a veces un verdadero pavor) al rechazo. Esto los obliga a practicar comportamientos miméticos que luego no pueden sacarse de encima. Son como esos actores que terminan haciendo de sí mismos en todas las películas. La gran mayoría, además, son pusilánimes. Así, hoy en día, creo que podemos ver toda una serie de imitadores de Borges, de Cortázar, de Saer, de Aira, de Piglia, de Marcelo Cohen, de Abelardo Castillo o de Andrés Rivera, para sólo nombrarte a algunos de los que tienen más epígonos. 

       -Son como Zelig... 

       -Sí, claro, es el mal del camaleón. Zelig es la película acerca de la sobre-adaptación llevada a un nivel físico. Me parece que eso es lo que está sucediendo un poco en términos generales en el ámbito literario. Es lo opuesto de la histeria. Por eso también es muy difícil encontrar un histérico, porque el histérico, en algún punto, frente a esta situación, tiene que correrse, tiene que desaparecer, y adoptar algo así como una estética del silencio o del pudor, ya que nuestra época también tiene una gran polución sonora y es demasiado exhibicionista. 

       -¿Podrían estar en Internet? 

       -En Internet es más probable. Uno se puede esconder mejor. Hay tantas cosas ahí que los textos funcionan como un árbol (saussuriano, claro) escondido en el Amazonas. El problema ahí es que alguien lo encuentre. Porque hoy en día todo el mundo tiene Internet, Blog, Facebook, Twitter. Tal vez habría que resistirse más o incluso negarse a estar en Internet. 

       -Vos como escritor, ¿sos un histérico o un sobre-adaptado? 

       -No sé, tal vez ninguno de los dos, pero sin duda estoy más cerca de la histeria que de la sobre-adaptación. Porque además me parece que la postura del histérico es más interesante. La postura del sobre-adaptado es mentirosa con uno mismo, uno no está de acuerdo con todo lo que lo rodea. En ese sentido, el histérico tiene una relación más cercana a la autenticidad. El sobre-adaptado está todo el tiempo controlándose, todo el tiempo mintiendo, todo el tiempo tratando de deducir lo que piensa el otro para agradar, conquistar o no ser rechazado. Es una especie de esclavitud del deseo ajeno, porque hace cualquier cosa para lograr lo que desea a través del deseo del otro (siempre y cuando el otro tenga algún tipo de poder, claro); incluso auto-humillarse, por supuesto; en un punto es enfermizo, casi te diría que clínicamente. No soy un sobre-adaptado, por suerte, y sé que si elijo o puedo elegir, siempre prefiero ser un histérico. De todos modos, hay una histeria negativa que es sólo un mecanismo de negociación mercantil (algo que no me interesa); yo me quedo con la otra, con la que busca lo auténticamente literario, aunque el precio que haya que pagar sea un cierto ostracismo social.

jueves, 1 de noviembre de 2012

Macedonio en Página/12


Por Silvina Friera
       
       “Marcelo Damiani dice que Macedonio “escribía pensando en el porvenir, en un lector futuro, para nada inmediato y a contrapelo de cualquier tipo de imposición social”. “Hoy en día me parece que es al revés: casi todos escriben demasiado preocupados por el presente o el pasado, hecho que explica el éxito de la crónica y la novela histórica. Macedonio, por contraste, pone en evidencia el síntoma o malestar de la época que nos ha tocado vivir: La sobre-adaptación. Es probable que alguien haya logrado romper este ‘miedo al rechazo’, pero como la crítica y el mercado también lo padecen –es decir que se prefiere seguir buscando herederos o avalando fórmulas y tendencias antes que pensar en términos de singularidad–, seguramente el nombre del afortunado permanecerá en secreto por un buen tiempo más.”

        La nota completa acá.

domingo, 2 de septiembre de 2012

Algunas palabras sobre Caracas

       Caracas es una ciudad de motos y de autos. No es muy apta para el caminante con ganas de conocerla a pie ni para el peatón desprevenido. Tampoco parece ser una ciudad de bicicletas, como en la que se está convirtiendo Buenos Aires. Su tránsito es agresivo y dispar. Abundan las camionetas importadas, nuevas, relucientes, con conductores que hacen portación constante de celulares, pero también los coches viejos, grandes, clásicos, imposibles de mantener en otro lugar donde la nafta no sea más barata que el agua. Siempre se escuchan bocinas y sirenas en todas partes.

       La nota completa acá.

viernes, 3 de agosto de 2012

Vigilia


Una entera velada
tendido al costado
de un compañero
masacrado
con su boca
desencajada
vuelta al plenilunio
con la congestión
de sus manos
penetrada
en mi silencio
he escrito
cartas llenas de amor.

No me he sentido nunca
tan
aferrado a la vida.

Giuseppe Ungaretti

La versión original en italiano acá.

jueves, 2 de agosto de 2012

Espejismos del fantasma

Para Héctor Libertella

       Imagino que Marianne y yo escapamos de la fiesta y subimos a la terraza techada después de la aparición del primer relámpago. Nos paramos en medio del lugar como si la perfecta transparencia de los vidrios del techo acentuara el carácter imponente del cielo estrellado. Abro y cierro los ojos una y otra vez tratando de acostumbrar mi mirada a la nueva atmósfera del lugar. Poco a poco, las formas difusas de Verónica y de David se insinúan insípidas delante de nosotros. Nos acercamos despacio, controlando el movimiento de los vasos vacíos que sostenemos con negligencia para darle algún sentido a la existencia nerviosa de nuestros dedos, manos y brazos.

       El texto completo acá.

miércoles, 1 de agosto de 2012

"Cómo lo hice" para la Revista Debate

La verdad es que no sé bien cómo lo hice. Ciertamente no fue un libro planeado, y tal vez por eso darle forma me llevó alrededor de siete años (aunque por otra parte, ahora que lo pienso, esto es más o menos lo que siempre tardo en escribir un libro). Todo empezó, como sugiere el título, con “algunos apuntes”. En otras ocasiones, con otros libros, en otras circunstancias, se me aparecían ideas, climas, chistes, tramas, argumentos, personajes, atmósferas o incluso melodías, pero esta vez, en cambio, hubo un montón de imágenes, imágenes de infancia que aparecían recurrentemente, y algunas nuevas que se me presentaron por primera vez. Me puse a tomar notas de lo que no quería olvidar, preguntándome si uno, en el fondo, no escribe siempre a partir de imágenes de infancia que considera memorables, o que de pronto salen a la luz sin previo aviso ni justificación. También noté que en este caso estaba escribiendo para recordar, cuando en otras oportunidades la escritura había surgido como una forma de falsear recuerdos o simplemente para olvidar. Con el tiempo me di cuenta de que esas notas apuntaban todas en la misma dirección. Releerlas, en algún momento, fue encontrarles naturalmente un orden, una lógica, una estructura, es decir, un principio, y por supuesto, también, un final; el desarrollo, digamos, siempre se sentía provisorio, quizá porque aún está en constante cambio. También hubo mucha corrección y varias versiones previas (la primera publicada en el diario "La Gaceta" de Tucumán, la segunda en una revista brasileño-paraguaya, la tercera en Venezuela) hasta llegar a esta edición de lujo en Simurg, gracias a ese gran editor que es Gastón Gallo. Pero sé que habrá otras, ya que el texto sigue creciendo, poco a poco, casi a razón de una página por año, como si se tratara de ese hermano gemelo que nunca tuve. Por lo pronto, en mi blog (www.eloficio.blogspot.com), además de las versiones previas, hay un miniprefacio meramente virtual firmado por Alan Moon (con quien hace tiempo venimos discutiendo si él es mi prologuista personal o si yo soy su escritor exclusivo). La semana pasada, por último, al entrar a "La lengua absuelta", una de las mejores librerías de Buenos Aires, me percaté de otra cosa. El libro, parado en un estante, parecía un pequeño portarretrato, como si la mano sabia de quien lo había puesto ahí supiera que escribí Algunos apuntes… contemplando un portarretrato similar. De la misma forma que escribí otras cosas mirando películas, escuchando música o soñando con vidas posibles, puedo confesar sin problemas que esto lo escribí con un portarretrato enfrente, y ahora, con el libro convertido en una metáfora de su proceso de gestación, el círculo se cerraba milagrosamente. La foto de tapa, por supuesto, acentuaba la evidencia. Yo era (como) el libro, el libro era (como) yo; claro, pero sin mí. El resto es ficción.

Publicado el 21 de julio de 2012 en la revista Debate Nº 488. Pág. 81.

martes, 3 de julio de 2012

La Tertulia de julio

  Tal como dice el anuncio, hace mucho tiempo que venimos leyendo, y lo seguiremos haciendo. Sí, damas y caballeros, vuelve la tertulia en invierno, como para empezar los festejos por nuestro séptimo aniversario. Pero no lo festejaremos a lo grande (no es nuestro estilo, y todo es una cuestión de estilo) sino a lo pequeño. ¿Cómo?
Con una clase de perros, mejor dicho, sobre perros. No me malinterpreten. Charlaremos sobre el inconveniente de ser perro. Literariamente, claro. Es decir, sobre los grandes personajes perrunos de la literatura. Así, Argos, Colmillo Blanco, Flush, Cecil y Frank serán algunos de los nombres que nos convoquen esta vez.
Para más información, los interesados pueden escribir al mail que se encuentra en la imagen de arriba o directamente venir a La tertulia, Gallo 826, el martes 17 de julio a las 19 horas.
Los esperamos.

lunes, 2 de julio de 2012

"Poem" by Donald Justice


This poem is not addressed to you.
You may come into it briefly,
But no one will find you here, no one.
You will have changed before the poem will.

Even while you sit there, unmovable,
You have begun to vanish. And it does not matter.
The poem will go on without you.
It has the spurious glamor of certain voids.

It is not sad, really, only empty.
Once perhaps it was sad, no one knows why.
It prefers to remember nothing.
Nostalgias were peeled from it long ago.

Your type of beauty has no place here.
Night is the sky over this poem.
It is too black for stars.
And do not look for any illumination.

You neither can nor should understand what it means.
Listen, it comes with out guitar,
Neither in rags nor any purple fashion.
And there is nothing in it to comfort you.

Close your eyes, yawn. It will be over soon.
You will forge the poem, but not before
It has forgotten you. And it does not matter.
It has been most beautiful in its erasures.

O bleached mirrors! Oceans of the drowned!
Nor is one silence equal to another.
And it does not matter what you think.
This poem is not addressed to you.

La traducción acá.

domingo, 1 de julio de 2012

Así lo habría escrito él


     Recuerdo estar manejando un taxi en la ficción de la noche: Sintiendo sin esfuerzo que el auto es una extensión pensante de mi cuerpo.

     Disfrutándolo.

     A esta hora, cuando parece que la madrugada está apareciendo (como con calma - como con confianza), hay en el humus húmedo del aire una añeja sensación de vaivén, una especie de vértigo breve acentuado por la impresión de que el auto oscila en forma horizontal como lamentablemente lo hacen las flechas al ir en busca de su blanco: Y esta sensación placentera hace que todo adquiera un movimiento cadencioso, rítmico: Así, los autos, los semáforos, los carteles de neón, terminan convirtiéndose en presencias leves, meras luminosidades móviles que forman una especie de todo indivisible y a la vez falso: Eso que algunos llaman Realidad. Y yo: Irrealidad Uno.
 



     Para leer el texto completo acá.

domingo, 3 de junio de 2012

Si la religión feroz del dinero devora el futuro


Por Giorgio Agamben

       Para comprender lo que quiere decir la palabra “futuro” antes hay que entender lo que significa otra palabra, una que ya no acostumbramos a usar más que en la esfera religiosa: La palabra “fe”. Sin fe o confianza no es posible el futuro, hay futuro sólo si podemos esperar o creer en algo. Ya, pero la fe ¿qué es? David Flüsser, un gran estudioso de la ciencia de las religiones –pues existe una disciplina de tan extraño nombre– estaba hace poco trabajando sobre la palabra pistis, que es el término griego que Jesús y los apóstoles usaban para “fe”. Aquel día, que iba paseando por casualidad por una plaza de Atenas, en un momento dado alzó la vista y vio ante sí escrito con grandes caracteres: Trapeza tes pisteos. Estupefacto por la coincidencia, miró mejor y a los pocos segundos se dio cuenta de que se encontraba simplemente a la puerta de un banco: Trapeza tes pisteos significa en griego “banco de crédito”. Ese era el sentido de la palabra pistis, que llevaba meses tratando de entender: Pistis, “fe”, no es más que el crédito del que gozamos ante Dios y el crédito del que goza la palabra de Dios ante nosotros, a partir del momento en que la creemos. Por eso Pablo puede decir en una famosa definición que “la fe es sustancia de cosas esperadas”: Aquello que da realidad a lo que todavía no existe, pero en lo que creemos y tenemos confianza, en lo que hemos puesto en juego nuestro crédito y nuestra palabra. Algo así como un futuro existe en la medida en que nuestra fe logra dar sustancia, es decir realidad, a nuestras esperanzas. Pero ya se sabe que la nuestra es una época escasa de fe o, como decía Nicola Chiaromonte, de mala fe, de fe mantenida a la fuerza y sin convicción. Una época, por lo tanto, sin futuro y sin esperanzas –o de futuros vacíos y de falsas esperanzas.

       El texto completo acá.

sábado, 2 de junio de 2012

La Destruction (1857)


Charles Baudelaire (1821-1867)

Sans cesse à mes côtés s'agite le Démon;
II nage autour de moi comme un air impalpable;
Je l'avale et le sens qui brûle mon poumon
Et l'emplit d'un désir éternel et coupable.

Parfois il prend, sachant mon grand amour de l'Art,
La forme de la plus séduisante des femmes,
Et, sous de spécieux prétextes de cafard,
Accoutume ma lèvre à des philtres infâmes.

II me conduit ainsi, loin du regard de Dieu,
Haletant et brisé de fatigue, au milieu
Des plaines de l'Ennui, profondes et désertes,

Et jette dans mes yeux pleins de confusion
Des vêtements souillés, des blessures ouvertes,
Et l'appareil sanglant de la Destruction!


El poema traducido al castellano acá.

viernes, 1 de junio de 2012

Salvo el poder todo es ilusión


Para Gonzalo Carranza

       Olvido: Eso es lo que produce manejar por mucho tiempo, recorriendo siempre calles distintas aunque a partir de un momento parezcan las mismas. Una de las tantas maneras de soportar la realidad insoportable. Muy parecido a fumar, tomar sol, emborracharse o comer sin parar. Diversas formas de engaño (supuestamente placenteras) destinadas a olvidar el paso del tiempo. Perder el tiempo: Esa es la cuestión. A pesar de que nadie puede perder lo que nunca ha tenido.
       Olvido, como era mi propósito, que yo también estoy perdiendo el tiempo: Ahora, desde hace ya algunos minutos, contemplando los movimientos pausados, lentos, de una mujer sentada a la mesa de un bar. No estoy lo suficientemente cerca como para ver su cara. Sin embargo, su forma de fumar, sensual y mundana, segura y desdeñosa, me sorprende; me gusta: Me encanta.

       El resto del texto acá.

jueves, 3 de mayo de 2012

"Algunos apuntes..." según Télam

Por Esteban Prado

       Marcelo Damiani publica en este nuevo libro una perla diminuta que vale cada una de sus líneas. Es un libro con dos deseos o más, pero hay dos que se realizan al mismo tiempo: escribir el relato de la madre y escribir el propio relato... Al leer Algunos apuntes sobre mi madre sabemos que Damiani no se guarda nada, no por su indiscreción, sino por su gesto imposible de escribir sobre la muerte, el paso del tiempo, la tristeza de no contar más con los seres queridos y la alegría de contar con nuevos seres queridos. El juego eterno entre los ascendientes y los descendientes y la incertidumbre de no saber nunca muy bien ni del todo en cuál de esos dos rótulos uno se encuentra. Este libro es publicado por Ediciones Simurg en Argentina pero ya ha tenido otras apariciones en revistas y diarios y sobre todo una publicación en libro en Venezuela. Se subraya este dato porque Damiani agrega, con cada edición, algún apunte más. De esta manera, el libro se transforma en una suerte de work in progress perfecto. Perfecto porque no le falta nada, porque no es fragmentario ni está inacabado ni ningún otro clisé; perfecto porque cada una de esos apuntes lo son; en proceso porque promete más apuntes en el futuro.
       Tal vez este libro sea para Damiani lo mismo que los relojes para el teórico vasco-francés François Miau: mientras funcione y ninguno de sus engranajes gire en falso y sus agujas sigan dibujando círculos sin cesar, mientras cada edición crezca, podemos estar tranquilos, “tal vez aún sea posible que la vida —su vida, nuestra vida, la vida de todos y cada uno de nosotros— no se detenga de una vez y para siempre.”

La nota completa acá.

martes, 1 de mayo de 2012

Algunos apuntes sobre mi madre

Me acuerdo, antes que nada, de sus manos. Estábamos sentados en el jardín de casa. Yo tendría tres o cuatro años, y ella, por supuesto, estaba tejiendo. Sus dedos rugosos se movían de un lado a otro, dirigiendo el hilo entre las agujas con una precisión y una velocidad asombrosas. Pero, además, mientras el rollo de lana rodaba por el césped, ella me contaba otro capítulo de la historia familiar. Yo no podía prestar atención a sus palabras porque el movimiento de sus manos era demasiado cautivante. Recuerdo que acercaba mi cabeza a la zona donde el hilo era embestido por las agujas, todo controlado hábilmente por sus dedos, para ver si así podía comprender mejor qué era lo que estaba pasando. No podía entender cómo las agujas y el hilo no se enredaban en un nudo imposible de desatar. No entendía cómo el hilo poco a poco iba tomando la forma de una bufanda para el invierno que ya se adivinaba en la ventisca vespertina. No podía seguir el hilo de la historia. Estaba, literalmente, subyugado, y podría haberme quedado ahí toda la vida.

martes, 3 de abril de 2012

Ottavia

Por Italo Calvino

       Ahora diré cómo es Ottavia, ciudad-telaraña. Hay un precipicio entre dos montañas abruptas: La ciudad está en el vacío, atada a las dos crestas con cuerdas y cadenas y pasarelas. Uno camina por los travesaños de madera, cuidando de no poner el pie en los intersticios, o se aferra a las mallas de cáñamo. Abajo no hay nada en cientos y cientos de metros; pasa alguna nube, se entrevé más abajo el fondo del despeñadero.
        Esta es la base de la ciudad; una red que sirve de pasaje y de sostén. Todo lo demás, en vez de elevarse por encima, cuelga hacia abajo: Escalas de cuerda, hamacas, casas hechas en forma de saco, percheros, terrazas como navecillas, odres de agua, picos de gas, asadores, cestos suspendidos de cordeles, montacargas, duchas, trapecios y anillas para juegos, teleféricos, lámparas, macetas con plantas de follaje colgante.
       Suspendida en el abismo, la vida de los habitantes de Ottavia es menos incierta que en otras ciudades. Saben que la resistencia de la red tiene un límite.

lunes, 2 de abril de 2012

Fuera de lugar

A mis 24 años

       En el aeropuerto, mientras miro alrededor esperando que nadie haya venido por mí, me rodea una multitud molesta, incómoda. Apenas puedo pararme a pensar en qué dirección debería ir cuando tengo la primera impresión inusual: Una especie de escalofrío aletargante, una suerte de sensación de vaivén, como si mi cuerpo tuviera una doble movilidad y me llevara la delantera a la hora de los hechos que no puedo controlar.

       Para leer el resto del texto pulsar acá.

sábado, 3 de marzo de 2012

"Poema" por Donald Justice


Este poema no te está dedicado.
Puede que asomes fugazmente,
Pero nadie te encontrará en él.
Habrás cambiado antes que el poema.

Incluso mientras te sientas ahí, inmóvil,
Has comenzado a desvanecerte. Y no importa.
Este poema seguirá sin ti.
Tiene el glamour espurio de ciertos vacíos.

No es triste, en serio, sólo hueco.
Alguna vez fue triste, nadie sabe por qué.
Prefiere no recordar nada.
Hace mucho que toda nostalgia se desprendió de él.

Tu estilo de belleza no tiene lugar acá.
La noche es el cielo de este poema.
Es demasiado oscura para las estrellas.
Y no esperes de él ninguna iluminación.

No puedes ni deberías entender qué significa.
Escucha, viene sin guitarra,
Sin harapos ni purpurinas de moda.
Sin nada en él que te conforte.

Cierra los ojos, bosteza. Pronto terminará.
Pronto olvidarás el poema, pero no antes
De que él te olvide a ti. Y no importa.
Su mayor belleza ha estado en sus borraduras.

¡Oh, espejos blancos! ¡Océanos de los ahogados!
No hay un sólo silencio igual a otro.
Y no importa lo que pienses.
Este poema no te está dedicado.

Traducción: Alan Moon

viernes, 2 de marzo de 2012

El Efecto Libertella en La Gaceta de Tucumán


Por Marcos Rosenzvaig

En la última sección, "Efectos personales", Ariel Idez retoma el pulso biográfico en el preciso instante en que lo había dejado Strafacce, y nos regala una crónica meditada y única de los últimos días de Libertella. Por esos días, también, con un timing perfecto de paradoja cruel, apareció La arquitectura del fantasma, su autobiografía literaria. Alan Pauls la analiza brillantemente y posiciona a Libertella en ese lugar (que no está ahí, diría él) reservado para pocos, el lugar de los que ciertamente van a seguir siendo leídos cuando los pobres actores de turno se pierdan en los vericuetos del presente, sin poder encontrar ese sendero secreto que conduce al porvenir (de las lecturas significativas).
 
       El artículo completo acá.

jueves, 1 de marzo de 2012

Tres tristes tigres

"El número tres, el adjetivo triste y el nombre común tigre se reunen nada más que en función de dificultar la pronunciación... Me gustaba, además, la justicia sin duda poética del didactismo un día metódico del trabalenguas, que terminó en puro juego sin sentido, y por otra parte, la inevitable connotación metafísica entre esa fiera entre todas las fieras, ese animal que es, como la liana, epítome de los salvaje y de lo exótico, habitantes de otros trópicos, y el sentimiento de malestar difuso que se llama tristeza, el más 'literario' de los males metafísicos y el más 'humano' de los estados de ánimo animales, expresado con una palabra típicamente latina. Además de que toda mi vida me ha perturbado la temible asimetría del tres que brilla oscuramente en el bosque de la mente."

Guillermo Cabrera Infante

jueves, 2 de febrero de 2012

No volveré a ser joven (1968)

Que la vida iba en serio
uno lo empieza a comprender más tarde
-como todos los jóvenes, yo vine
a llevarme la vida por delante.

Dejar huella quería
y marcharme entre aplausos
-envejecer, morir, eran tan sólo
las dimensiones del teatro.

Pero ha pasado el tiempo
y la verdad desagradable asoma:
envejecer, morir,
es el único argumento de la obra.

Jaime Gil de Biedma (1929-1990)